#6 No todo es lo que parece


Todos tenemos que entender que el mundo en el que vivimos tiene varios ángulos. "¿De qué estás hablando?", pensará la mayoría de ustedes. Imagínate esto: un grupo de personas puede observar una situación y concluir una respuesta. Pero también puede haber otro grupo de personas que vea el mismo escenario desde un punto de vista diferente y formule una interpretación distinta. Todo es cuestión de perspectiva, ¿verdad? No siempre...

Verás, hay muchos factores que conforman la frase "no todo es lo que parece". Y es que numerosas situaciones pueden relacionarse con este dicho. Un matrimonio entre dos amantes, que parecen felices públicamente, puede estar dando tumbos en casa. O el hombre más rico del mundo, con todo el dinero del mundo, se siente solo y deprimido a diario. O dos mejores amigos que se conocen desde hace diez años y que, sin embargo, no se atreven a compartir ningún secreto de sí mismos con el otro. El mundo que te rodea puede engañar a tus ojos. No te digo que seas paranoico. No, lo que quiero que saques de esto es que dejes de lado esa característica de juicio que todos tendemos a tener.


Todos los días observamos a personas, lugares o momentos y nos construimos una opinión al respecto que puede ser cien por cien falsa. Vi a un hombre caminando por la calle. Este hombre llevaba unos vaqueros rotos, cubiertos de manchas blancas. Una camisa que parecía recién salida de una zona de guerra, estirada, con una enorme mancha negra que se extendía cerca del costado de sus costillas. Y unas botas que parecían tener cincuenta años, marrones, arrugadas por el polvo. Y justo en ese momento, cuando estaba a punto de formarme una opinión sobre este hombre, basándome en su aspecto, saca las llaves de su coche, abre la puerta y se sube a su Ferrari F8 Tributo de 2020. Sé lo que estás pensando: "así que obviamente es rico, pero se viste mal". No, ves que estás formulando una opinión antes de tener la imagen completa. No lo hagas. La realidad de este escenario es que este hombre trabaja duro por sus costosos valores (como su coche). Es obvio que ha elegido una carrera en un trabajo que requiere llevar ropa vieja y rota. Sin embargo, ese es el importante sacrificio por el que opta. 'Lucir sucio entre semana para lucir suntuoso los fines de semana'.


Siento que existe esta tendencia dentro de nosotros que no puede evitar señalar con el dedo algo y desarrollar una crítica. Incluso yo lo he hecho en el pasado. Deberíamos replantearnos este acto insensato de juzgar a los demás. Hay tres maneras de hacerlo: comprender, aceptar y amar.


Al comprender a una persona o situación puedes ponerte en su lugar y visualizar su educación. Puedes ver por qué esta persona se comporta o qué ha llevado a esta situación a tener lugar en primer lugar.


Aceptar a la persona es el siguiente paso. Significa que aceptarás a la persona tal y como es sin intentar cambiarla. Esto también incluye aceptar el hecho de que no podrás cambiar a la persona. Y finalmente, aceptarás a la persona sin intentar cambiarla. La aceptación te ayudará a hacer desaparecer la frustración por querer alternar la vida de una persona. Sepa que sólo puede cambiar pequeñas cosas en este mundo; el cambio sólo se producirá desde el interior de la persona.

El amor es el último paso. Conociendo a la persona o no, intenta amarla. Cuando se trata de amor, no hay coste ni daño. El amor saca lo mejor de ti y de la persona. El amor puede incluso cambiar la vida de los demás. Y con ello, ese rasgo de juicio que todos tenemos dentro empezará a reducirse.

Este método viene de Leo Babauta, pero hasta las grandes mentes piensan igual. Seguir estos tres pasos puede ayudar a las personas a ser menos sentenciosas y a cortar con ese impulso del ego. No somos mejores que los demás. Somos iguales por dentro, llenos de carne y hueso. Un mundo menos capcioso crea puentes entre todos nosotros. Así que, para concluir, no se trata sólo de tener perspectiva, sino también de tener experiencia y conmiseración.

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